Ilusión, esperanza, incertidumbre, una idea y una inversión… empezar una nueva empresa no es tarea fácil, sea de la industria que sea. Y es que comenzar de cero un proyecto no es algo que esté al alcance de cualquiera. No obstante, con esfuerzo, trabajo y constancia, las buenas ideas salen adelante, primero en forma de una pequeña empresa y, en función de sus objetivos, expectativas y del sector, con el paso del tiempo pueden crecer hasta convertirse en una empresa mediana o, quién sabe, en una gran empresa. Pero para ello hace falta tiempo. El que está desde el principio lo sabe, y atiende con ilusión cómo el resto de trabajadores van incorporándose al proyecto, conformando un tejido de personas […]